RAQUEL BALENCIA

RAKEL BALENCIA

Acaba de aterrizar en París con sus tres hijos Arturo y Ginevra de 2 años y 6 meses, y Avedon de cuatro patas. El ascenso de su marido les ha llevado a tomar la decisión de trasladarse desde Milán al menos durante algunos meses, por lo que este invierno lo pasarán en la ciudad del amor, que conoce tan bien. Ahora toca deshacer maletas, instalarse y reorganizar su trabajo para continuar con el diseño y la producción de la firma de Alta Costura que lleva su nombre. Aunque sabe que no tendrá problemas. Ya lo hizo anteriormente.

Uno podría pesar que tras reorganizarse una vez más, la cosa pintaría como para quedarse en París durante un tiempo, pero los cambios no asustan a Raquel. «He vivido en muchos sitios y la vida me ha enseñado que nada es definitivo. Mi marido y yo somos unos enamorados de San Sebastián y lo que más nos gustaría es acabar allí, donde hay tanta calidad de vida y donde mis hijos podrán estar con sus abuelos.» Ya están mirando piso.

Aunque quién sabe. Raquel me confiesa que hacer planes nunca le ha ido bien. Hubo un tiempo en le que planificaba cada detalle en su vida y nada se cumplía. Hace 4 años, tras una decepción personal muy grande, decidió cambiar de actitud: aceptar lo que le ofrece la vida, aprovechar las oportunidades. Asegura que nunca le ha ido mejor. Parece que la vida tenga un camino trazado para ella a pesar de su propia voluntad.

En su infancia Raquel pasó mucho tiempo con sus abuelas. Felisa, costurera, le enseñó a coser. María Dolores, le inculcó su pasión por Balenciaga. Años más tarde, cuando ambas ya habían fallecido, visitó el Museo Cristobal Balenciaga en Getaria. En aquel templo de la moda rodeada del legado de un genio, el poso de aquellos momentos entre abuelas y nietas, tejidos en su memoria, emergió sin avisar. Y Raquel se imaginó como una futura diseñadora de moda.

Tiempo después el murmullo de un lejano deseo comenzó a hacerse más fuerte, hasta convertirse en una nueva banda sonora en su vida. Era arriesgado, pero era el momento. Conocía el lenguaje, tenía contactos y supo aprovecharlos. Esta vez, por decisión propia dio un giro a su vida. En enero de 2016 nació la firma de Alta Costura de Raquel Balencia. En sus tres años de andadura grandes celebrities de Inglaterra e Italia se han decantado por diseños de Raquel Balencia para sus eventos. Balencia también viste a mujeres anónimas de todo el mundo gracias al mercado online, su mayor canal de venta. «La venta online es fundamental para firmas como la mía. Aunque soy una gran defensora de la boutique de toda la vida, donde la propietaria sabe aconsejarte qué te queda mejor y pueden ajustarte la prenda como un guante».

Viendo su trayectoria no me sorprendería que la vida tenga previstos para Raquel otros planes que ella aún no contempla. «Honestamente no me gusta mucho pensar en el futuro. Vivo el presente y acepto la vida como venga. Cuando me quedé embarazada pensé que nunca más trabajaría de modelo, de ahí lo de crear la firma de moda. Y resulta que para este otoño tengo ya cerrados un par de trabajos como modelo. He descubierto las modelos también tenemos vida más allá de los 30 y ha sido una maravillosa sorpresa.»

A la vista está que lo único en la vida de Raquel es que este invierno pasará mucho tiempo en París, desde donde se diseñará su nueva colección, y que sea cuales sean los planes que le depare la vida, sabrá abrazarlos y sacarles el jugo que contengan.