PILAR DÍAZ VARELA

“Se lo he dado (casi) todo a la peluquería”

¿Cuándo empezaste a trabajar? ¿Cuáles fueron tus primeros pasos? Soy peluquera y maquilladora vocacional desde que tengo uso de razón. A los 15 años conocí a Marcel Arranz y desde el principio estudiamos juntos esta profesión. Somos compañeros tanto a nivel sentimental como a nivel profesional.

¿Qué tipo de peluquería te ha interesado? ¿Quiénes son tus referencias? Siempre he desarrollado la parte más artística y creativa de la peluquería. En mis comienzos mis mayores referentes fueron: Jacques Dessange, Vidal Sassoon y Anthony Mascolo a nivel internacional. A nivel nacional Tono Santamaría como artista y Lluís Llongueras como gran empresario.

¿Qué es Marcel Arranz? Somos una empresa pequeña dedicada al mundo de la peluquería femenina. Nuestro fuerte son las novias por la delicadeza y creatividad que supone esta sección de nuestra profesión. Además de la labor que realizamos con las novias, ayudamos a pacientes oncológicos con una parte exclusiva y privada del salón de Deusto. Allí, el cliente, hombre o mujer, encuentra su solución capilar temporal durante el periodo de tratamiento. Por si eso fuera poco, en este último año hemos abierto un espacio en forma de barbería orgánica, dirigida a un público masculino en el Ensanche de Bilbao.

¿Cómo es tu día a día profesional? Es muy variado. Dedico gran parte de mi tiempo al estudio de tendencias, a programar formaciones tanto para mi equipo como para otros profesionales, investigo las necesidades del cliente… Y por supuesto paso muchas horas de salón trabajando con mi equipo.

Has recibido numerosos reconocimientos a lo largo de tu trayectoria profesional, ¿cuál es el que más ilusión o mejor recuerdo te trae? Hay dos a los que tengo un especial cariño. Uno fue el que recibí en Barcelona como “Peluquería revelación” en una gala con Lluis Llongueras en 1999. Y, otro, el distintivo como mejor peluquería por nuestra trayectoria que nos fue otorgado por la asociación de imagen personal de Bizkaia, hace tres años.

¿Es muy distinto el entorno profesional de la moda de ahora que el de hace unos años? Sí. Yo viví la moda de los 80 y los 90. Nada ha vuelto a ser tan divertido.

Has vivido muchas ediciones de Getxo Moda desde dentro. ¿De dónde viene y a dónde va? Llevo muchos años acompañando este evento de moda por lo que he podido ver como crece y cambia. Sin embargo, creo que este año es el cambio más notable; deja el formato tradicional y apuesta por la diversidad dejando un hueco a la sorpresa y a la evolución.

¿Qué crees que necesita el comercio local? ¿Y, en concreto, el de Getxo? ¿A que retos se enfrenta? El comercio de Getxo necesita apoyo. Somos conscientes de que el pez grande se come al chico, pero todos tenemos que sobrevivir. Creo firmemente que el comercio pequeño tiene un valor añadido: el trato personal, el mimo con el que se trata a cada persona que entra en nuestro establecimiento etc. Esa es nuestra mejor arma.

Necesita un poco de apoyo y, quizá, alguna ayuda económica a fondo perdido para modernizar las instalaciones. Tenemos que conseguir que ir de compras por Getxo sea un plan atractivo, facilitar el aparcamiento a clientes que usen el pequeño comercio. Las grandes superficies ofrecen aparcamiento gratuito. Hay un montón de cosas que se pueden hacer para que el comercio de barrio resurja con fuerza.

¿Qué te ha dado tu profesión y qué te ha quitado? Mi profesión me lo ha dado casi todo: felicidad, satisfacción, ilusión, orgullo profesional… Quizá, lo que me ha quitado es un poco de tiempo para mi familia. Le he dado (casi) todo a la peluquería.

En todos estos años de profesión ¿qué ha sido lo mejor? ¿Con qué te quedas? No puedo decantarme por una sola cosa. 36 años de profesión dan para mucho. Pero ya que me preguntas me quedo con la satisfacción de mis clientes, la amabilidad y comprensión de mi equipo, los amigos profesionales que he hecho en el camino… Definitivamente, me quedo con las personas.

Gonzalo Zarauza

El mundo de la peluquería ha formado parte de su vida desde que era un niño. Sin embargo, empezó a estudiar la carrera de Magisterio. Zarauza recuerda aquella época como una poco clara ya que cuando terminó COU no sabía qué hacer. Desde casa, sus padres le insistían en seguir estudiando porque querían lo mejor para él. Sin embargo, un día decidió tomar las riendas de su futuro. “Es la mejor decisión que he tomado en mi vida”, admite.

La carrera de Gonzalo Zarauza puede definirse en tres palabras: éxito, pasión y dedicación. Este especialista en peluquería, experto en imagen personal y director del Centro BETA de San Sebastián, ha dedicado su vida al cabello. En su nuevo libro ofrece un recorrido de 360º alrededor del universo nupcial.

Zarauza habla con ilusión sobre “Wedding Dreams”, el libro que publicó a principios de año y que resulta ser su primer proyecto como autor individual. “Está dirigido a los asesores de imagen, pero también a las mujeres que tienen previsto casarse y buscan una guía que les oriente,” comenta. Este trata desde el origen del matrimonio y las bodas que marcaron la historia, hasta las tipologías cromáticas pasando por la experiencia de varios expertos en la atención a novias, novios e invitados.

Aunque dejó la carrera, la enseñanza está muy presente en su día a día. Se declara afortunado por poder compaginar las dos facetas laborales por las que siente pasión: la docencia y la peluquería. Hace 30 años fundó junto a Alejandro Azurmendi el Centro BETA de San Sebastián donde además de poner en marcha varios proyectos han intentado mejorar la formación de los futuros profesionales de la Imagen Personal.

Por si eso fuera poco, compagina todas sus labores con ser el embajador de la marca Montibello. La dedicación y la cantidad de horas invertidas en su trabajo le han galardonado con una destacada trayectoria llena de premios y reconocimientos. El peluquero donostiarra recuerda con especial cariño su nombramiento como Peluquero Español del Año 2016: “Ser elegido por los profesionales de todo el país fue algo maravilloso, ” reconoce que es supersticioso a la hora de hablar de futuros proyectos, “por si acaso luego…” Pero asegura tener ilusiones de proyectos a los que todavía no les ha dado forma. Así que, de momento, se centra en la promoción de su último libro además de en las actividades como embajador de Montibello y la labor formativa a la que está encomendado.

“Prefiero no ponerme metas, he conseguido muchísimo más de lo que nunca hubiera soñado. Lo que tenga que venir, será bienvenido”, concluye.